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17 de julio de 2012

El hechicero

Bien, yo no sé relatar historias, está es la primera, pero deseo contárselas. Tal vez sea algo muy común, ya que les hablaré de amor; pero de amor, a quien no le gusta soltar lágrimas, ¿no?...
Lucy era su nombre, de aproximadamente 19 años, era apasionada, terca, espontánea y muy caprichosa; pero siempre justa. Uno de sus pasatiempos preferidos era soñar con cosas que sabía jamás podrían hacerse realidad – “Nada es imposible”- siempre decía; tendía a ser muy ingenua en algunas ocasiones y más cuando se trataban cosas del corazón. 

Llegó la noche y su costumbre era pasear en alguna calle desconocida; aventurera y curiosa decidió tomar un autobús que nunca había visto, era un autobús color negro con estrellas azules dibujadas; el nombre de la ruta decía “R-hacía donde te lleve la magia y el corazón” –Que nombre tan radical- pensó ella y sin pensarlo 2 veces lo abordó.

 La conductora era una chica que a simple vista igualaba su edad, su piel era de color caramelo, ojos de igual color, delgada, cabello castaño muy largo hasta la cintura y de cara con facciones muy finas; - cuánto cuesta el pasaje?- Lucy muy emocionada preguntó, - A caso pagas para poder soñar?- la respuesta que amablemente la chofer le brindó. 

 Los asientos estaban tapizados de una suave tela un color púrpura y la luz del interior aluzaban de un amarillo muy tenue; por las ventanas no se veía el exterior, era muy extraño, podías ver lo que en ese momento pasaba por tu cabeza. En el autobús no viajaba nadie más. – Hasta donde llega la ruta?- su animada curiosidad no le dejaba estar callada – Hasta donde decidas bajar, el recorrido no tiene final -.

 Decidió bajar cuando ya había viajado casi hora y media. Era un lugar que no había visto antes, (claro que no sería un cuento interesante si no les platicara algo extraño). Pues lo que vio fue a un tipo raro, vestido de jeans negros, una playera del mismo color con un paliacate, era de una complexión muy delgada, tez muy pálida, su rostro algo demacrado, unos ojos claros donde podías perderte por un buen rato y una sonrisa torcida que lo hacía ver muy interesante. En su mano derecha sostenía unas cartas del tarot, en la izquierda una pequeña caja gris;– Supongo que te gustaría hacer algún sueño realidad, es por eso que has viajado hasta aquí – Las primeras palabras que cruzaban entre los dos; - Fue coincidencia que bajara aquí, realmente no tenía planeado a donde ir- Lucy respondió; el solo hizo notar un poco más son sonrisa torcida y exclamó – Las coincidencias no existen, estás aquí por una razón-.

 Ella se sintió un poco avergonzada y quiso seguir caminando para explorar el lugar, pero el tipo raro la seguía con la mirada. Empezó a sentirse nerviosa y como un impulso solo empezó a correr por la calle nocturna; pero de nada le sirvió, en un pestañeo el ya se encontraba frente a ella. – No temas, que en los sueños nunca te puedes lastimar físicamente, por que mejor no me acompañas, se que de las cosas que tengo en mis manos alguna te ha de interesar.- 

 Pues qué más da? No creo que algo pueda ocurrir, tal vez todo esto sea un sueño, creo que me voy a aventurar. 

Continuará...

1 Comentario



Anónimo dijo...

Es una historia muy muy muy bien redactada,interesante y con un final que no esperaba.... Gracias.

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