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8 de mayo de 2012

Pacto con el demonio

A lo largo de la historia han sido muchos los que al estar poco satisfechos con lo que tienen en la vida, deciden hacer un pacto con el Príncipe de las Tinieblas, acuerdo en el que sólo se le puede ofrecer una cosa, pues por más poder que tenga, nosotros tenemos algo que le llama la atención...


Nuestra alma es la escencia de divinidad que incluso el mismo Dios envidia, pues en su creación pudo emular en nosotros un orígen con el que ni Él mismo cuenta, pues procede de quien de la entidad máxima que lo creó.

Es por eso que al gran Lucifer le llama tanto la atención hacerse de nuestra alma, pues le concede mayor poder y la simple gloria de hacerse de una pizca de la grandeza que existe en el universo.

En realidad, cuando se vende el alma al demonio, lo único que hacemos es darle un enfoque al poder que nosotros mismos tenemos, es la energía que se concentra en nuestro ser lo que es usado para conceder nuestros deseos, y por la misma avaricia y el poner los deseos terrenales sobre la presencia divina es que terminamos siendo condenados.

Existen varias formas de hacer un pacto con el demonio, no siempre precisa el tener que vender el alma a cambio de algo, a veces se convoca a esta Suprema entidad oscura sólo para que nos acompañe y nos asesore, que se convierta en guía; algunas otras veces es con el fin de conocer qué es lo que hay más allá de nuestro entendimiento. Cualquiera que sea el motivo, siempre es riesgoso, y es mejor estar experimentado en las artes oscuras para poder contactar con él.

Algunas personas pueden tener más facilidad que otras para contactarle, pues la escencia que les rodea es óscura por naturaleza, algunos otros sólo tendrán oportunidad si ofrecen vender su alma, pues como personas poco valen, y el deseo a cumplir va estrechamente ligado con el valor del alma en cuestión.

Una persona buena, que de pronto sufre una gran pérdida, que tenga inicios en las artes ocultistas y que ya de entrada tenía una escencia oscura, es alguien a quien Satanás no tienta, sino que se ve tentado a seguir, apareciendo en el momento menos esperado, para dar guía y comfort; a esta persona no le quedaría más que aceptar la guía y renunciar a lo bueno que fue, pues se da cuenta que de nada vale la bondad en este mundo, y se inclinará de nuevo a su lado oscuro, ahora más que nunca, sabiendo que la luz no es parte de su camino.

Pero retomemos el tema; para vender el alma al demonio hay distintos métodos escritos en varios grimorios a lo largo de la Historia, pero todos coinciden en que debe ser un ritual nocturno, que implique algún sacrificio de sangre (entre más grande más efectivo) y una renuncia total a Dios y a su iglesia. Recordemos que quien vende su alma al demonio hace una aceptación de ser condenado por la eternidad, por lo que no hay vuelta atrás.

En realidad no hace falta algún ritual exacto, pero si hace falta armar un ritual antes de hacerlo, seguir los pasos a la perfección y seguir siempre con la convicción de una entrega total.

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