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11 de mayo de 2011

Las Sombras

Les dejamos este escalofriante relato enviado por nuestro lector Yair, escrito por Juan Ignacio Ponce y titulado Las Sombras.

Estaba en mi casa, contaba con la edad de 12 años cuando sucedieron cuatro extraños sucesos relacionados entre si. Vivíamos en una casa alquilada y los protagonistas fuimos mi hermano, mi hermana y yo. El primer suceso se lo padeció mi hermano Pablo de 20 años, el estaba en la computadora con las luces apagadas y de pronto sintió algo detrás de él, se dio la vuelta y vio una sombra negra, se quedó petrificado mirándola durante unos segundos, cuando reaccionó pegó un grito tembloroso preguntando si había alguien, pero la sombra se mantenía quieta. Seguidamente, reunió valor y se levantó para acercarse al extraño ser, pero apenas se levantó, la sombra se abalanzó hacía el suelo, como cayendo y desapareció. Mi hermano encendió la luz y no encontró nada. En el segundo suceso, fui yo el protagonista. La zona donde vivimos, es muy peligrosa y nos sentimos inseguros en casa. En ese tiempo yo dormía con un arma de balines debajo de mi almohada. Una noche me desperté por alguna extraña razón y apenas tenía abiertos los ojos pude observar dos sombras con ojos blancos caminando hacía la habitación de mi padre. Puede que se dieran cuenta de mi presencia, ya que se giraron y se quedaron observándome, sentí miedo, era una sensación indescriptible, lo único que puedo decir es que recorrió mi cuerpo un extraño escalofrío. Las sombras eran muy extrañas, de alta estatura y me miraban con esos ojos blancos, ni siquiera eran ojos, sólo dos agujeros en medio de una sombra negra. Cuando reaccioné agarré mi pistola, pero lo único que pude hacer en ese momento fue acurrucarme, cerrar los ojos y tratar de conciliar el sueño otra vez, algo que me costó, estaba muy nervioso y mi respiración era muy rápida. Me desperté a la mañana siguiente pensando que todo había sido un sueño, pero mi pistola ya no estaba debajo de la almohada, había sido todo real. El tercer y cuarto suceso se relacionan de alguna manera. Mi hermana Marcela de 21 años tiene su habitación continua a la mía, ella se encontraba sola en casa con mi otra hermana y mi padre. Cuando todos se fueron a dormir escuchó unos pasos en mi cuarto, el día que yo no estaba en casa, ella pensó que era mi padre, pero extrañada, se levantó de la cama y fue a investigar, en mi habitación no había nadie pero los pasos todavía se escuchaban, según dijo ella, parecían pasitos de niño. Asustada decidió quitarle importancia al suceso y acostarse. Otro día, me acosté el último, todos estaban ya durmiendo y antes de que llegara a conciliar el sueño pude ver a los pies de mi cama una extraña sombra con esos ojos blancos, era igual a las que había visto pero ésta era muy bajita. Pude ver como sus manitas agarraban la parte donde yo apoyaba los pies. Y notaba que me miraba, yo estaba muy asustado y no tenía mi pistola en ese momento. Aquel día hice lo más valeroso de mi vida, después de quedarme quieto durante 15 minutos mirando la sombra fijamente, cerré los ojos y me abalancé sobre el ser. Cuando abrí los ojos no encontré nada, pero pude sentir un frío que recorrió todo mi cuerpo. Nadie más de la familia volvimos a ver esa sombras, pero tres años después de los sucesos todavía recordamos lo ocurrido...

Juan Ignacio Ponce, publicado en pasarmiedo.com.

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