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4 de mayo de 2011

La montaña inalcanzable

Estimados lectores, en esta ocasión les traigo una historia cortesía de mi repertorio.
Con el fin de darles una reflexión a su vida de manera peculiar y entretenida.
Espero que lo disfruten.

Cuenta una leyenda que hace tiempo existía una montaña cuya cima se consideraba inalcanzable para cualquiera que la intentara cruzar.

Debajo de ella existía una tierra pequeña con poca agua y alimento, donde habitaban los dragones jóvenes y los no tan jóvenes.

Durante años muchos de estos dragones no alcanzaron a desarrollar alas fuertes, por lo que no podían ir más lejos de ese lugar, así que les era más fácil aprender a vivir en esas tierras con escasos recursos.

Los dragones más viejos y sabios contaban una leyenda que decía que si uno volara hacia lo más alto del cielo y lograra cruzar esa montaña podría ir al otro lado y sus alas alcanzarían una fortaleza que los llevaría a salir fuera de esas deprimentes y limitadas tierras. Y en el otro extremo de estas tierras se encontraban grandes cantidades de agua y comida.
Pero solo los dragones más fuertes lo habían logrado y alcanzado la divinidad.

Pero para alcanzar la cima no solo bastaba volar directamente hacia ella. Puesto que la altura era tan grande que las alas se les congelaban apenas se acercaran a la cima.

Muchos dragones jóvenes lo intentaron y murieron en el intento, otros consiguieron sobrevivir con serias heridas y muchos más ni siquiera lo intentaron.

En esas tierras vivía un joven dragón que había nacido sin alas, pero con gran voluntad. Las burlas del resto de los dragones lo deprimían pero el insistía en la creencia de poder alcanzar un destino mejor que solo quedarse ahí lamentándose de no tener alas.
Constantemente miraba hacia el cielo y soñaba con poder volar más rápido y mejor que el resto de los dragones.

Un día decide hablarle a su padre y decirle que estaba listo para ir a la montaña inalcanzable, que tal vez así podría desarrollar sus alas.

Su padre se negó por completo y trato de persuadirlo diciéndole que los dragones con las alas más fuertes lo habían intentado y que él un dragón sin alas menos lo lograría.

Le pidió renunciar a ese sueño y se dedicara vivir como el resto de los dragones.

El joven dragón se fue lleno de rabia y frustración. Caminó hasta llegar a un estaque cercano y ahí se quedo horas contemplando su reflejo hasta que se ocultó el sol y la luna hizo su aparición.

En ese momento una voz dentro de él le dijo “si tu padre cree que solo es un sueño entonces se equivoca, porque un sueño no nos lleva a alcanzar nuestros logros, entonces había que transformar ese sueño en una META”

El joven dragón hablo con su madre esa noche y le dijo que en esta ocasión ya no pediría su permiso y solo lo haría sin importar lo doloroso que fuera.

Su madre no lo detuvo y enfrentó a su pareja solo para que su hijo pudiera ir y cumplir su deseó que se había convertido en una meta.

El joven dragón sin alas emprendió el viaje por tierra hacia la cima inalcanzable, nadie creía en él y mucho menos pensaban que lo lograría por su gran desventaja.

Durante meses subió la montaña y se alimentó de lo que pudo, algunas veces el hambre tan grande que extrañaba los alimentos que su madre y padre le conseguían.

En más de una ocasión quiso renunciar y regresar a casa, pero entonces miraba hacia adelante y él pensaba que ya no faltaba mucho, que regresar era admitir la derrota y darle la razón a los demás. Él sabía que el resto de su vida se sentiría fracasado y frustrado y si la vida sin alas era difícil, lo sería aún más con su orgullo roto.

Así continuo ascendiendo lentamente y mucho tiempo vio como otros dragones volaban y alcanzaban la meta y muchos otros solo caían desplomados. Tenía todo en su contra y aun así no renuncio.

Pasaron largos 10 años y el dragón seguía subiendo, en muchas ocasiones se encontró con otros dragones que descansaban para luego continuar el viaje, ellos podían darse ese lujo ya que tenían la ventaja de poseer alas y avanzar el doble o triple de rápido que el joven dragón.

En una ocasión un frio invierno azotó la montaña, el joven dragón sentía que moriría, su cuerpo, su aliento y su corazón estaban helados, comenzó a amargarse porque ya estaba harto de subir la montaña y nunca llegar a la cima, le frustraba ver como otros dragones volaban directamente así ella sin sufrir ni una pisca de lo que sufría.

Cayó rendido de cansancio y no se movió durante 6 meses, estuvo a punto morir congelado y solo.

A su mente llego el recuerdo de su madre que lo apoyó, a sus amigos que nunca dejaron de creer en él, a esa hermosa dragona que siempre le gustó pero que él pensaba que por no tener alas ella jamás se fijaría en alguien así. De pronto todo en su mente se nubló y solo quedó oscuridad, silencio y vacio, durante un momento el pensó que finalmente había muerto.

Pero ¿cómo, cómo podría morir sin cumplir sus metas y rendirme después a ver llegado tan lejos?, era inaceptable el renunciar y admitir la derrota, por un momento se olvidó de lo que pensarían los demás y decidió enfocarse en lo que él quería y lo que pensaría de sí mismo si se rendía.

En un arrebato de orgullo sacó lo que le restaba de fuerzas para salir de ese silencio y esa oscuridad que lo consumía. Empezó a caminar y a buscar comida y así continuó su viaje sin descanso.

Pasaron largos 30 años y él ya no tan joven dragón finalmente vio la cima de la montaña, se sintió aliviado y corrió hacia ella lleno de orgullo y satisfacción por haber logrado su meta.

Pero cuando cruzo la cima y vio el otro lado se encontró con un valle oscuro y salvaje, había dragones tan grandes y fuertes que podrían comerlo de un bocado.
Se dio cuenta que muchos de sus compañeros que habían llegado, estaban muertos o mal heridos.

Casi de inmediato uno de los gigantescos dragones lo ataco e intento comerlo, pero no contaba con que nuestro ya no tan joven dragón era más rápido y fuerte de lo que aparentaba, lo guió hasta las enredaderas del valle y lo aprisionó, él no tenía problemas para moverse por ese lugar ya que durante 40 años el había caminado por lugares más estrechos y complicados, subir una montaña le dio fuerza en sus patas y podía arrancarle la cabeza a sus adversarios de un solo golpe.

Continúo su camino y enfrento a los enormes dragones derrotándolos a todos. Nadie se explicaba cómo era posible que un dragón sin alas fuera tan fuerte.

Lucho durante años hasta cruzar ese valle, la comida no era problema, pero los otros dragones eran ambiciosos y no querían compartir nada y por esos luchaban constantemente entre ellos para poder adueñarse del territorio.

Si llegaba un nuevo dragón de inmediato le atacaba y arrancaban las alas, pero en el caso de nuestro ya no tan joven dragón, él se había entrenado y esforzado durante años y no iba a permitir que un montón de dragones codiciosos lo detuvieran.

Cuando finalmente cruzo el valle, se encontró con un templo blanco que resplandecía y lo incitaba a entrar.

Una vez que nuestro ya no tan joven dragón entró, se encontró con la sorpresa de que en su interior había un enorme salón con seis pedestales, en cada uno de ellos se encontraban los llamados Lord´s Dragones.

Su presencia era atemorizante, pero aun así nuestro ya no tan joven dragón no retrocedió, los miro de frente.

Estos le miraron y le dijeron que había pasado todas sus pruebas, que demostró gran valor y determinación al subir la montaña a pesar de la gran desventaja de no poseer alas, que contra todo pronóstico había logrado alcanzar la cima y que logró cruzar el valle donde habitan los dragones ambiciosos.

Los Lord´s Dragones querían recompensar todo su esfuerzo y le dieron la habilidad de volar sin poseer alas y lo convirtieron en uno de ellos.

Nuestro ya no tan joven dragón regreso a su casa luego de 50 años de viajar y cuando lo miraron en la aldea nadie podía creer que estuviera devuelta y mucho menos que pudiera volar sin poseer alas, era simplemente algo divino.

Lo primero que hizo nuestro ya no tan joven dragón fue ir con su madre y su padre para mostrarles que nunca se rindió y consiguió su meta. Sus amigos lo recibieron con una gran fiesta, donde estuvieron toda la noche.

Al día siguiente decidió buscar a esa hermosa dragona que tanto le gustaba y decírselo, ya que si algo le había enseñado su viaje era que debía tener determinación y no rendirse sin haberlo intentado todo.

Esta lo aceptó y le confesó que siempre había sentido algo por él pero que le daba temor decírselo ya que podría tomarlo a mal o simplemente no sentir lo mismo que ella. Fue una grata sorpresa para nuestro ya no tan joven dragón y al cabo de un tiempo se casaron y vivieron juntos como pareja.

Muchos se enteraron del logro de ese dragón legendario y él como había conseguido alcanzar la cima e incluso más allá de ella. Se convirtió en una inspiración para todos y muchos decidieron convertir sus sueños en metas y alcanzarlas sin importar cuánto les costara hacerlo.

Así nuestro héroe descubrió que solo tenía dos opciones y que una lo llevaría a morir más rápido que la otra. El rendirse, el miedo a fracasar y el creer que no podemos hacer las cosas solo nos deja con frustraciones y resentimientos.

Así que vamos todos juntos y alcancemos la cima como lo hizo aquel dragón legendario.

2 Comentarios



david mantilla jaramillo dijo...

es la mejor historia de dragones que he escuchado

Anónimo dijo...

antes de empesar este comentario quiero precisar que tan solo es una opinion personal.este texto me parece mas una fabula que por ser de este genero creo que es contrario a lo que busco en esta pagina , preferiria algo mas artistico , lo artistico es contrario a lo moralizador ; por lo tanto "la montaña inalcanzable" es ,mas que un relato gotico artistico ficticio, un simple manual moral con un ejemplo grafico : una fabula

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