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13 de diciembre de 2010

El Conde de Saint Germain

“Un hombre extraño que se hace llamar Saint Germain; no dice a nadie quién es ni de dónde viene. Admite que este no es su verdadero nombre. Canta y toca el violín magníficamente; está loco”.
Así describía la carta de arresto al Conde de Saint Germain, que pasó una estadía en prisión en Londres en 1745 por apoyar a los Estuardo.
Hablar sobre este misterioso personaje no es tarea fácil. Con el pasar de los años la figura mítica opacó al hombre real y aún hoy muchos creen que Saint Germain sigue vivo entre nosotros.
Los rumores sobre su inmortalidad corrieron desde su aparición en la sociedad y corte vienesa a mediados del siglo XVIII. En el libro Chroniques De L'oeil-de-boeuf, el autor George Touchard-Lafosse cuenta que el Conde dijo a una Condesa, ya anciana, que la había conocido cuando era joven. Justificando lo absurdo de que un hombre de unos cuarenta años conociera a una mujer de ochenta desde su juventud, Germain dijo ser muy viejo.
Las primeras menciones del Conde lo describen como un hombre de unos 30 a 40 años, elegante y educado, que hablaba varios idiomas desde el inglés al sánscrito, y conocía tanto de arte, como ciencia, medicina y química. Nunca llevaba dinero sino diamantes, que utilizaba para pagar los servicios que se le prestaban. Aunque no se sabe con certeza, se estima que Saint Germain nació en 1696, hijo del último rey transilvano Ferenz II Rakoczy.
Su reputación creció cuando estando en Austria sanó en forma milagrosa a un mariscal francés de una herida recibida en Alemania. El militar lo llevó a París, y actuó como su mecenas instalándole un laboratorio. También se dice que la aparición del Conde en Francia fue en 1758, procedente de misiones política en el resto de Europa.
Liberado de prisión por razones desconocidas, regresó a Versalles, donde entabló estrecha relación con el rey de Francia Luis XIV y la cortesana Madame Pompadour. En 1760 fue enviado por el rey a La Haya como su representante. Allí fue acusado de traición, por lo que huyó a Holanda.
Según documentos encontrados, el Conde de Saint Germain murió en 1784 en el castillo de Eckenforde, propiedad de su último mecenas, el príncipe Carlos de Hesse-Cassel, quien erigió un monumento en su honor con la leyenda: “Aquel que se hacía llamar Conde de Saint Germain, y del que no hay otras informaciones, ha sido enterrado en esta iglesia”. A pesar de esto se dijo que en 1789 fue visto en Francia. Algunos dicen el Conde fue un “iluminado”, que adquirió la vida eterna, o la extensión de de la vida mediante el conocimiento y la sabirduría. Para otros, Saint Germain es uno de los padres de la alquimia, la ciencia, ciencia que busca entre otras cosas, el elixir de la vida y la habilidad de convertir cualquier metal en oro.
Se dice que Saint Germain pronunción un día estas palabras:
“Desapareceré de Europa para ir a la región del Himalaya. Allí descansaré. Tengo que descansar. Dentro de ochenta y cinco años se me volverá a ver”.

1 Comentario



✿Odette Free✿ dijo...

Creo que investigaré más acerca de este personaje.

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