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11 de noviembre de 2010

Manuscritos Iluminados

Hace unas semanas un lector comentaba en una entrada sobre anatomía humana su preferencia por los manuscritos iluminados. Hoy en NecroDomo hablaremos un poco sobre ellos, y su influencia e importancia en la cultura occidental.

Los manuscritos iluminados también son conocidos como manuscritos ilustrados, lo que describe su característica principal: se trata de textos decorados en sus letras, con miniaturas y guardas en los bordes e ilustraciones alegóricas a su contenido. La práctica de iluminar un escrito nació antes de la invención del códice, pero fue impulsada por el libro: los textos pasaron de ser rollos de papiro o pergamino, a ser hojas unidas y encuadernadas en un mismo volumen.
(Click para ampliar las imágenes)Tradicionalmente se reservaba el nombre de iluminados a aquellos textos que estuvieran decorados con finas hojas de oro y plata. Este era un lujo reservado para los compradores de mayor poder adquisitivo. Algunos monjes renunciaban a esta ostentación por considerarla contraria a los preceptos de humildad cristianos; otros encargaban las obras más opulentas para resaltar la riqueza de sus iglesias. No todos los libros de la época estaban igualmente ilustrados. Las decoraciones más ricas en materiales -pigmentos y metales como oro y plata- y complejidad artística se utilizaban en libros de gran importancia, como las biblias de los altares, y sólo los ricos podían darse el lujo de tener sus Libros de Horas (compendio de plegarias para el día litúrgico) iluminados.
Sin los escritos de la Antigüedad tardía (la época de transición entre la Edad Antigua y la Edad Media) la cultura y literatura heredadas por occidente de Grecia y Roma no hubieran sobrevivido. Con el tiempo, el libro en Europa pasó de tener un sentido de divulgación y conservación cultural, a ser un transmisor de la Biblia y principalmente del catolicismo.
A principios de la Edad Media estos textos eran producidos en monasterios, por un monje copista que se encargaba de la realización y la decoración. Era un trabajo arduo que requería meses y hasta años de labor, y muchas veces se realizaba a modo de intercambio entre abadías: un monje copiaba un libro para llevar un ejemplar, y al mismo tiempo prestaba uno proveniente de su monasterio para que fuera copiado.
En el Siglo XIII comenzaron a aparecer libros ilustrados de contenido secular (no religioso), orientados al entretenimiento y educación de la aristocracia: novelas de caballería, poemarios, genealogías, recetarios. Para el Siglo XIV, la producción de los manuscritos era realizada fuera del ámbito religioso, existiendo talleres dedicados a su manufactura. En esos casos los manuscritos se realizaban en forma conjunta. El scrittori cortaba el papel con la medida adecuada y realizaba el texto en la letra que la moda de la época y la región establecían. Dejaba el lugar para las ilustraciones, con instrucciones de lo que debían contener y hasta de los colores. A su vez, las ilustraciones eran terminadas por varios artistas. Los más especializados se encargaban de las complejas composiciones, otros de la aplicación de colores, y los aprendices de la preparación de los pigmentos. En otros casos, antes de ser encuadernadas, las hojas se repartían entre varios artistas que debían aunar sus estilos para armonizar el resultado final.
Con la invención de la imprenta, su consecuente reducción de costos y el final del control exclusivo de los libros por parte la Iglesia y los nobles, la producción de manuscritos decayó drásticamente. Las ilustraciones fueron más tarde reemplazadas por xilografías, de fácil y económica reproducción comparadas con las ornamentadas iluminaciones.

1 Comentario



Alexander Rios Riplada dijo...

Hola gracias a este sitio web y a todas las personas que hicieron posible esta gran información que me ha servido de mucho he gracias sigan adelante saludos desde Ecuador.

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